hace 2 años

La ñoña actuación de Blas Cantó deja a España como la chata en el Festival de Eurovisión

Periodista Digital
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Se veía venir el cacharrazo.

Un año más, y van ya unos cuantos, España ha vuelto a perpetrar un ridículo continental en el Festival de Eurovisión.

El problema se agrava porque ya no vale la sobada excusa de que en las últimas ediciones había confabulaciones de corte político para repartirse los triunfos entre países de nuevo cuño, especialmente las naciones escindidas de las extintas Unión Soviética y Yugoslavia.

Países Bajos, Portugal o, como en la noche del 22 de mayo de 2021, Italia, la nueva ganadora de Eurovisión, nada tienen que ver con los mejunjes y apaños que teóricamente hacían entre sí Ucrania, Letonia, Lituania, Azerbayán, Croacia, Macedonia o Montenegro.

Mientras España no se asuma que se ha quedado fuera de onda y siga presentando al festival canciones ñoñas como la de Blas Cantó, lo de obtener un puesto decente en el certamen europeo resulta una quimera.

Por eso, la actuación del representante español, que quedó antepenúltimo, en el puesto 24 y con unos esqueléticos seis puntos en su casillero, ninguno además de los eurofans, provocó un festival de burlas en Twitter.

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