hace 3 años

Encontré una carta en el ático. Era de mi madre biológica || Las mejores historias reales animadas

ASÍ ES LA VIDA
¡Hola! Me llamo Evelyn. Solía ser una chica normal, y pensaba que mi vida era completamente ordinaria y que rozaba lo aburrido. Lo único que hacía que destacara era el hecho de que era la única niña en una familia con 5 hijos, y tenía cuatro hermanos menores. Pero, recientemente, todo cambió tanto que siento que estoy viviendo en una serie de televisión llena de drama y complicaciones.

El nuevo trabajo de mi papá inició un ciclo de eventos que cambiaron nuestras vidas. Una tarde apareció y dijo que venderíamos nuestra casa y nos mudaríamos a otro estado. Lo hizo de manera… bueno, con un suspiro dramático y una expresión preocupada, ya que quería que todos creyéramos que eran malas noticias. Mamá estaba preparando la mesa en ese momento, y hasta dejó caer un plato al suelo. Pero resultó que papá era un mal actor: de pronto sonrió de oreja a oreja y anunció que pronto nos convertiríamos en una familia muy adinerada.

Al principio nos preocupamos un poco por los cambios que se acercaban: mis hermanos y yo tendríamos que cambiar de escuela, hacer nuevos amigos y todo eso, ya sabes. Pero, en cuanto mis padres encontraron un lugar donde vivir, una enorme casa con jardín y piscina, nuestra preocupación se transformó en emoción. Imagínate: cada uno de nosotros tendría una habitación con baño propio. Gracias al cielo, ¡no más filas para usar el baño o peleas por el primer turno para bañarse! Es más, papá prometió que me compraría un auto porque dentro de poco cumpliría dieciséis. Las cosas no podían mejorar, parecía que nada arruinaría esa época tan maravillosa.
El único problema era que solo teníamos 2 semanas para empacar nuestras cosas. Y, como mis hermanos no ayudaban para nada, le pedí a mi mejor amigo, Joshua, que me diera una mano. Él y yo éramos cercanos desde el jardín de infantes. Probablemente era la única persona que extrañaría mucho, así que estaba feliz de pasar mucho tiempo con él mientras empacábamos.

Decidimos comenzar con el ático, el cual estaba lleno de cosas. “Cómo es posible que una sola familia llegue a apilar tanta basura”, preguntaba una y otra vez. Encontré juguetes viejos, ropa, fotos y mucho más. En un punto, Josh dio con una bonita caja rosa con todas mis cosas de bebé. Todos los hijos de nuestra familia teníamos una caja así, y sabía muy bien qué había en ella: mi primera manta, accesorios, mi primer diente… Nada interesante. Pero Josh estaba superinteresado por todos mis recuerdos de bebé. Decía: “¡Oh, por Dios! ¡Qué zapatitos tan pequeños tenías!”, y cosas como esas. Pero, de pronto, encontró algo extraño en el fondo de la caja, envuelto en una manta, como si alguien hubiera querido esconderlo.

Era un pequeño sobre arrugado sin firma ni nada. Había una carta adentro que parecía haber sido escrita varios años atrás. Normalmente no leo la correspondencia de los demás, pero en esa ocasión la curiosidad fue más fuerte. Además

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